Esta receta está sacada de un libro que me gusta mucho y que compré hace tiempo.

No se vosotros, pero a mi me encantan los libros, pero los de verdad. Eso de leer en una plataforma informática no me gusta. Me gusta, como todos los amantes de los libros, tocar las hojas y los libros. Me gusta sentirlo.

No se los libros que tengo, tendría que contarlos, pero puedo tener fácil unos 200 de cocina y unos 100 de literatura diversa. Que le vamos a hacer!!, cada cual tiene sus vicios.

Estaba buscando una receta para hacer madalenas y me topé con esta receta, que me pareció curiosa, y me puse a hacerla. Además, tenía quesitos en la nevera y unos sobres de cuajada que había comprado anteriormente, y no sabía como darles uso.

El resultado muy bueno. Es un flan muy suavecito de sabor, nada que ver con el sabor de las tartas de queso tradicionales, pero muy rico.

INGREDIENTES:

  • 1 l. de leche entera
  • 8 quesitos
  • 2 sobres  de cuajada
  • 85 gr. de azúcar
  • Caramelo líquido

PREPARACIÓN:

Separar 250 ml de la leche en una jarra o vaso y disolver los sobres de cuajada.

En un cazo poner el azúcar, los quesitos cortados en trocitos, y el resto de la leche. Calentar a fuego medio sin dejar de remover con una varilla.

Cuando rompa a hervir añadir las cuajadas disueltas, seguir removiendo con las varillas hasta que vuelva a romper a hervir. Retirar del fuego y dejar enfriar por completo.

Con una brocha pincelar el fondo y los bordes de las flaneras con el caramelo líquido.

Meterlas en la nevera o congelador para que se endurezca el caramelo.

Verter la crema en las flaneras y dejar en la nevera, como mínimo 3 horas.

Desmoldar y servir. Una forma de desmoldarlo fácil, es calentar con las manos las flaneras, para facilitar que salga.

Servir frío.

HALA A DISFRUTAR!!!

 

Se dice que de los errores se aprende y también se pueden sacar recetas nuevas, y que encima están buenas. Bueno, pues ese ha sido mi caso con esta receta.

He intentado hacer muchas veces las rosquillas, con diferentes recetas, y nada……. que no es lo mío. O duras como piedras o se deshacen, o se quedan crudas por dentro.

Pues eso me pasó ayer. La masa cruda. Les baja el fuego, nada….. tiré como unas 6 rosquillas y claro, que hacía con la masa, con el trabajo y el dinero invertido?, pues se me ocurrió meter la masa que me quedaba en el horno.

El resultado, ha sido espectacular!!!. Tanto es así que quiero compartirlo con vosotros.

Por dentro no quedan con la misma textura que las fritas, quedan como las rosquillas típicas de Madrid, que se consumen en San Isidro. Mis favoritas.

Estoy tan contenta….

Os cuento exactamente como las he hecho.

INGREDIENTES PARA LAS ROSQUILLAS:

  • 600 gr. de harina de todo uso
  • 150 gr. de azúcar
  • 2 huevos enteros + uno para pintar
  • 150 ml de aceite de oliva (o un vaso pequeño sin llenar del todo)
  • 100 ml de zumo de naranja
  • 40 ml de anís
  • Anisetes (al gusto)
  • 1 sobre de levadura para repostería
  • 4 sobres de gaseosas para repostería (2 parejas)

PARA LA GLASA:

  • Azúcar glas
  • Agua
  • Esencia de anís

PREPARACIÓN:

Mezclamos los huevos con azúcar hasta formar una crema. Añadimos los líquidos (el aceite, el zumo y el anís). Mezclamos bien.

Donde pesemos la harina, añadimos las levaduras (los sobres de gaseosas y la levadura para repostería), lo mezclamos bien y lo añadimos a la mezcla anterior.

Mezclamos con las varillas todo muy bien.

Sacamos a una mesa impregnada de aceite, nos humedecemos las manos con aceite, añadimos los anisetes a la masa, seguimos amasando, hasta obtener una masa lisa.

La dejamos reposar una hora.

Amasamos un poco más. Cuando presionemos suavemente el dedo en la masa y veamos que vuelve a su sitio, estará lista.

Sobre una bandeja forrada de papel de horno, cogemos trozos de masa, hacemos bolas, las posamos en la bandeja, y con el dedo indice hacemos los agujeros. Movemos el dedo por dentro del agujero para abrirlo.

Pintamos con un huevo batido. Horneamos unos 10 minutos a 180 ºC.

Las sacamos, las dejamos enfriar y hacemos una glasa.

En un cuenco ponemos suficiente azúcar glas para glasear todas. Añadimos unas 4 gotitas de esencia de anís, y una pizquita de agua. Removemos bien. Tiene que quedar una textura densa, pero que nos permita glasear.

Con la misma cuchara que hemos revuelto la glasa, vamos esparciendo sobre las rosquillas.

HALA A DISFRUTAR!!!!!!

 

 

 

 

 

Yo no se a vosotros, pero a mi los churros me gustan con un buen chocolate. Y desde luego no podía faltar en la receta de hoy.

El chocolate lo trajeron nuestros conquistadores del continente americano a España, y de ahí se extendió a toda Europa.

En el siglo XVII ya se servía en las confiterías de Madrid. En España, el chocolate se hace con agua, en vez de con leche. Se conoce como chocolate a la española. Es un chocolate mucho más líquido y ligero. La costumbre de hacerlo con leche viene de suiza.

A mi personalmente, me gusta espesito, así que lo hago a la manera suiza.

Las cantidades que os indico son para dos personas.

INGREDIENTES PARA LOS CHURROS:

  • 1 taza de harina de fuerza
  • 1 taza de agua hirviendo
  • 1 cucharadita de sal
  • Aceite de oliva

INGREDIENTES PARA EL CHOCOLATE

  • 1/2 litro de leche
  • 3/4 de una tableta de chocolate negro para postres
  • 2 cucharaditas de maizena
  • Dos cucharadas de azúcar

PREPARACIÓN DE LOS CHURROS:

En una fuente ponemos la taza de harina y la sal. Hacemos un volcán y añadimos la taza de agua hirviendo.

Con una cuchara de madera, porque hay que hacer fuerza, mezclamos todo muy bien. Si vemos que la masa queda demasiado dura, añadimos una pizquita más de agua caliente.

La masa tiene que quedar ni muy blanda ni muy dura. Para que os hagáis una idea, como una pasta para croquetas.

Tapamos con un trapo y dejamos reposar en la encimera unos 15 minutos.

…….mientras tanto, vamos a preparar el chocolate.

En un cazo ponemos el azúcar, la maizena y el chocolate cortado en trocitos. Si no os gusta tan espeso poned solo una cucharadita de maizena.

Calentamos a fuego lento, sin dejar de remover, y cuando empiece a hervir lo apartamos del fuego.

Ponemos a calentar suficiente aceite en una sartén. Rellenamos la churrera con la masa y vamos friendo de a poquitos en la sartén a fuego no demasiado alto.

Vamos sacando a un plato con papel absorbente.

Si queremos, podemos espolvorear con azúcar. Yo los prefiero sin azúcar.

HALA A DISFRUTAR!!!

Si se os han quedado unas manzanas en la nevera, o como a mí, compré unas que eran malísimas, una forma de aprovecharlas fácil y rápidamente, es como yo hice la mía.

Compré una plancha de hojaldre buena, cuadrada, y para darle un toque de sabor a mantequilla preparé un ghee o como comúnmente se le llama, mantequilla clarificada.

El resultado, ha sido espectacular, y más fácil imposible.

INGREDIENTES:

  • Una plancha de hojaldre cuadrada
  • 1/2 pastilla de mantequilla
  • Azúcar moreno
  • Mermelada de albaricoque

PREPARACIÓN:

DEL GHEE:

Derretimos a fuego muy muy bajo, la mantequilla. Sin que burbujee en ningún momento.  En la inducción en el 2.

Cuando esté derretida, se aparta y se deja reposar unos 5 minutos.

Con una gasa colamos la parte líquida que ha quedado, sin llegar a caer la parte más solida que queda por debajo.

Y ya tenemos nuestro ghee. Lo que sobre lo guardamos en un tarro en la nevera y lo utilizamos para hacer salsas que lleven mantequilla o para dorar algo con mantequilla.

A diferencia de la mantequilla, el ghee no se quema y soporta mejor las altas temperaturas.

Cortamos el hojaldre o no….. según como se quiera servir. Yo lo he hecho en 4.

Lo pinchamos con un tenedor para que no suba y pintamos con el ghee.

Espolvoreamos con un poco de azúcar moreno. Pelamos y cortamos las manzanas en trozos. Primero por la mitad, y luego en gajos.

La ponemos encima del hojaldre, pintamos con ghee para que tome color y espolvoreamos con más azúcar moreno.

Cuando la saquemos del horno pintamos con un poco de la mermelada diluida con una cucharadita de agua para aligerarla.

Servimos con una bola de helado que nos guste.

 

La historia más antigua conocida traza su origen a un pirata del siglo XIX, el puertorriqueño Roberto Cofresí, quien hacía repartir entre la tripulación de su nave un curioso brebaje que contenía cocopiña y ron blanco.1​ De esta mezcla surgió la receta de lo que posteriormente sería la famosa Piña Colada.  Eso dice la wikipedia .

Por lo visto hay varias versiones sobre su origen. La cuestión es que está muy buena. A mi, particularmente, sin ron.

INGREDIENTES:

  • 1/2 taza de ron blanco
  • 3 tazas de piña cortada (unas 9 rodajas)
  • 3 tazas de crema de coco
  • 1/2 taza de leche condensada o al gusto (la receta original lleva azúcar al gusto. Yo prefiero añadir la leche condensada para dar cremosidad)

PREPARACIÓN:

Sacar la piña con un “sacapiñas”. Para luego usarlo como vaso. Si no, pues se pela y se trocea igualmente.

PIÑA COLADA

Añadir al vaso batidor, todo menos la leche condesada. Batir. Añadir poco a poco leche condensada hasta que encontremos nuestro punto de dulzor.

Servir bien frío.

Lo que os sobre lo guardáis en una botella en la nevera.

 

HALA A DISFRUTAR!!!