Mi marido me lo lleva pidiendo mucho tiempo, así que me puse a buscar una receta, lo más verídica posible, porque cuando busco una receta original de un país o algo muy específico, como en este caso, “bicheo” por internet hasta encontrar la auténtica. Me gusta hacer las recetas auténticas, no parecidas y que no tienen nada que ver excepto el nombre.

Hace mucho tiempo que tenía ganas de preparar esta tarta que fué con la que yo empecé a meterme en el mundo de la cocina.

La voy a preparar como yo lo hacía y como lo hacían nuestras madres/abuelas. Es muy muy sencilla.

En esta ocasión cuento con la estimable ayuda de la Chef Mateos, que es una repostera de categoría. Le he pedido que porfavor me echara una mano para la elaboración de esta tarta.

Las patatas hasselback, son una receta sueca, que data del 1700. Se inventaron en el restaurante Hasselbak de Estocolmo.

Son perfectas como acompañamiento de cualquier plato y son muy fáciles de hacer.

Se hacen con la piel, por eso tienen que ser de piel fina, y bien bien lavadas con un cepillito. Yo tengo uno en la cocina solo para verduras.

Esta receta es muy versátil, ya que si la dejas en la nevera que enfríe unas horas, se convierte en una mousse de piña riquísima, para servir en unos vasitos o en una copas, con unos trocitos de piña, por ejemplo.

Y si la metes en la heladera se convierte en un helado de piña muy bueno. Se puede hacer con heladera o sin heladera, queda igual de cremosa.

Esta receta está sacada de un libro que me gusta mucho y que compré hace tiempo.

No se vosotros, pero a mi me encantan los libros, pero los de verdad. Eso de leer en una plataforma informática no me gusta. Me gusta, como todos los amantes de los libros, tocar las hojas y los libros. Me gusta sentirlo.

No se los libros que tengo, tendría que contarlos, pero puedo tener fácil unos 200 de cocina y unos 100 de literatura diversa. Que le vamos a hacer!!, cada cual tiene sus vicios.